Un bufido significa «apártate, me siento amenazado». Es un aviso defensivo que sirve para que no haga falta pelear, y casi siempre viene de un gato asustado, acorralado, sobresaltado o dolorido, no de uno que busca problemas. La mejor respuesta suele ser darle más espacio y más tiempo.
Qué es un bufido: un aviso, no un ataque
El bufido es una ráfaga de aire expulsada con fuerza por la boca abierta, a menudo con los labios retraídos y los dientes a la vista. Suena hostil, y esa es la intención: que aquello que asusta al gato se detenga y se aleje.
Un gato que bufa te está diciendo que preferiría no pelear. Bufar, gruñir y erizarse son formas de parecer peligroso para no tener que arañar ni morder. Si se ignora el aviso, o si el gato no puede escapar, puede pasar al zarpazo. Si se respeta, el gato suele calmarse por sí solo.
Por eso un bufido dice poco del carácter de un gato. Los gatos dulces y cariñosos también bufan cuando algo los asusta; es comunicación felina normal, no un problema de conducta en sí mismo.
Cómo se ve un gato que bufa: leer todo el cuerpo
La postura que acompaña al sonido te indica lo preocupado que está el gato y lo que probablemente hará después.
| Lo que ves junto al bufido | Lo que suele indicar |
|---|---|
| Orejas aplastadas o giradas hacia los lados, cuerpo agazapado | Miedo; el gato quiere esconderse o huir |
| Lomo arqueado, pelo erizado, cuerpo de perfil | Intenta parecer más grande para que la amenaza se vaya |
| Pupilas dilatadas, cola recogida junto al cuerpo | Miedo intenso o alarma |
| Cola que azota, pata levantada, peso hacia delante | A punto de dar un zarpazo; retírate ya |
| Bufa al tocarle una zona concreta y luego se esconde | Posible dolor en esa zona |
Un gato que bufa una vez y se marcha ya ha dicho lo que tenía que decir. Uno que sigue bufando arrinconado está sometido a mucha más presión y necesita una salida despejada.
Por qué bufan los gatos: los desencadenantes habituales
La mayoría de los bufidos se deben a unas pocas situaciones conocidas:
- Un gato nuevo u otro animal. Un animal desconocido en casa, o un gato del vecindario en la ventana, es una amenaza para su territorio hasta que se demuestre lo contrario.
- Una visita al veterinario o un viaje en coche. El transportín, el trayecto, los olores extraños y que lo manipulen desconocidos se suman enseguida.
- Sentirse acorralado. Que lo cojan en brazos sin querer, que intenten sacarlo de debajo de la cama o que se le acerquen por varios lados a la vez.
- Un sobresalto. Un ruido repentino, un objeto nuevo o alguien que aparece de golpe por detrás.
- Dolor. Un gato dolorido puede bufar cuando lo tocan o lo levantan, incluso las personas en las que confía.
- Olores desconocidos. Un compañero que vuelve del veterinario puede oler a extraño durante un tiempo.
A veces, a quien bufa no es la causa. Un gato que acaba de ver a otro gato fuera puede bufar a su compañero de casa o a ti porque sigue alterado; esto suele pasar con tiempo y tranquilidad.
Cuando el bufido apunta a dolor o enfermedad
Presta especial atención si el bufido es nuevo. Si un gato que nunca bufaba empieza a hacerlo cuando lo coges, cuando le acaricias el lomo o cuando le tocas una zona concreta, el dolor es una posibilidad real. Los gatos disimulan bien las molestias, y un bufido puede ser una de las pocas señales visibles.
Contacta con tu veterinario si el bufido viene acompañado de alguna de estas señales:
- se esconde mucho más de lo habitual o no deja que lo toquen,
- come o bebe menos,
- cojea, evita saltar o adopta una postura encorvada,
- cambios en el uso del arenero,
- se lame en exceso una zona o deja de asearse por completo.
No intentes averiguar la causa ni tratarla en casa. Cuéntale al veterinario lo que has observado y desde cuándo.
Qué hacer cuando tu gato te bufa
En ese momento, el objetivo es bajar la presión, no ganar la discusión.
- Para. Si estabas alargando la mano, cogiéndolo o acariciándolo, detente y retira la mano.
- Retrocede y deja una salida. Asegúrate de que el gato pueda llegar a un escondite sin tener que pasar a tu lado.
- No le mires fijamente. Una mirada fija se interpreta como un desafío. Desvía un poco la vista o ponte de lado.
- Silencio y calma. Nada de gritos, palmadas ni movimientos bruscos.
- Deja que vuelva cuando él quiera. Pueden ser unos minutos o unas horas.
Nunca castigues a un gato por bufar. Regañarle le enseña que tú también eres una amenaza y puede llevarle a saltarse el aviso y pasar directamente al zarpazo. Lo que quieres es que tu gato siga avisándote.
Bufidos a un gato nuevo: presentarlos poco a poco
Que haya bufidos en los primeros encuentros entre dos gatos es lo esperable. No significa que nunca vayan a llevarse bien; normalmente indica que la presentación va más rápido de lo que ellos quisieran. Deja que marquen el ritmo sus reacciones, no un calendario fijo:
- Primero, habitaciones separadas. El recién llegado tiene su propia habitación con comida, agua, arenero y escondites.
- Intercambia olores. Frota un paño suave en las mejillas de un gato y déjalo junto al comedero del otro, o intercambia sus camas.
- Intercambia espacios. Deja que cada gato explore la zona del otro mientras este está en otro sitio.
- Verse sin tocarse. Usa una barrera para bebés o una puerta entreabierta, con comida o juego a cada lado a una distancia en la que ninguno bufe.
- Encuentros cortos y supervisados. Que sean breves, termínalos en un momento tranquilo y ten a mano un juguete para desviar la atención.
- Retrocede un paso cuando haga falta. Bufidos, orejas aplastadas o quedarse inmóvil significan unos días más en la fase anterior.
Dale a cada gato sus propios cuencos, arenero y lugares de descanso para que ninguno tenga que competir. Algún bufido ocasional puede durar semanas y no es un fracaso, pero las peleas de verdad, las heridas o un gato que deja de comer son motivos para hablar con tu veterinario o con un profesional cualificado en comportamiento.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué me bufa mi gato?
Normalmente porque algo le ha parecido amenazante en ese momento: que lo cojas, que le toques una zona sensible, un sobresalto o sentirse acorralado. Si es un comportamiento nuevo y tiene que ver con tocarle un punto concreto, contacta con tu veterinario, porque podría haber dolor.
¿Un gato que bufa es agresivo?
No en el sentido que se suele pensar. El bufido es un aviso defensivo que pide distancia para evitar una pelea. Si lo respetas, la mayoría de los gatos se calman sin que la cosa vaya a más.
¿Por qué mi gato le bufa al gato nuevo?
El recién llegado es un animal desconocido en su territorio, y bufar es su forma de pedir espacio. Ralentiza la presentación y vuelve al intercambio de olores y a encuentros cortos a distancia.
¿Debo bufarle yo a mi gato?
No. Bufarle, gritarle o cualquier castigo aumenta su miedo y puede dañar su confianza en ti. Mantén la calma, aparta la mirada, retrocede y deja que el gato se acerque cuando esté preparado.
Escrito por el equipo de Cat Translator con ayuda de IA. Lo que el artículo dice sobre Cat Translator proviene de la propia app; los nombres de menú de otras apps pueden cambiar entre versiones.